lunes, 2 de mayo de 2016

No es una felicitación de cumpleaños.

No es un día más, no es un día cualquiera, es el día de tu cumpleaños, es el día en que nos conocimos.
Fue una mañana de no hablarnos hasta no ser necesario, de prepararlo todo para el momento, de correr hasta el metro, de un silencio incómodo en el ascensor; de la primera comida, el primer beso, las primeras caricias, las primeras risas sonoras, el primer abrazo, la primera marea. 
Era todo tan intensamente nuestro que hasta ese pequeño gesto insignificante era un "nosotros y el mundo de ahí fuera".
Hoy es una vela apagada, un interrogante roto, una camiseta desgastada, son pequeños retazos de papel hecho añicos y otros pequeños papeles con mil pliegues, un poema y muchas fotos futuras que ya tornan a un pasado que aún vive en mí. 
No olvido, no puedo olvidar, no me empecino en mi día a día a seguir recordándonos, pero tampoco puedo hacer nada si cada esquina de esta ciudad me recuerda a ti, a todos los sitios a los que solíamos ir, a todos los sitios que nos quedaron por visitar... en este mundo de mil recovecos por explorar.

Hago lo correcto porque es lo que me aconsejan, y en parte porque creo que es lo mejor para no trastocar tu día, sin saber si esperas algo de mí: no te felicito en tu día especial, no te envío tan si quiera una tarjeta de felicitación, y muchísimo menos te hablaría de lo que mi mente maquinaba para ti desde aquel cumpleaños... pero hay días que son los que son, y aquí expongo un poquito la parte de mí que voló contigo en algún momento.



Y de repente se ha vuelto todo tan como antes de conocernos, que aunque las cosas no podrían volver a ser como antes... yo lo que quiero abrazarte otra vez, joder. Te echo de menos.

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P.D.: Todo lo anterior está escrito un día después, un 3 de mayo, afrontar nuestra realidad el mismo día es cuanto menos complicado. Algunos hemos huido de todo lo relacionado, pero aun así seguía siendo difícil... los días previos, el día "D", y quizá los días después por saber qué hubiera pasado si te hubiera felicitado con algún mensaje de texto directo a tu persona, una tarjeta personalizada en tu buzón... Seguramente no me hubieras contestado, y te hubiera hecho tanto mal como a mí. En cualquier caso, espero y deseo que hayas tenido un grato día en familia y amigos, y que seas muy feliz siempre.

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