sábado, 2 de agosto de 2014

Otra vez tú.

Y lo peor de todo es esa estúpida felicidad que irradia en mi corazón. Para ya, ¿por qué sigues siendo el único que puede hacerme sentir así? Solía decirte que lo dejaría todo si pudiera, pero ahora solo quiero que me lo pidas, porque es lo que necesito oír, porque es lo que quiero hacer.
Tres años después me has dejado otra vez donde estaba: soñando contigo a todas horas, esperando un mensaje, una llamada... pero nada, me desvelo por no estar en tu cama abrazada a ti, mirando la noche, pensando en todas esas cosas maravillosas que podríamos compartir en esta vida; pero no seré tan tonta, no seguiré creyendo en las segundas oportunidades, no seguiré siendo esa ingenua que cree en ti, ¿pero hasta cuándo?¿hasta el próximo chasquido de dedos que nos hace reír y sonreír, a mí porque me hace gracia y a ti porque quizá te gusta verme hacer muecas?¿hasta alguno de esos abrazos que me tocan el corazón y me harían desear estar así todos los días de mi vida?¿o hasta que empieces a cubrirme de besos tan tan cerca de la boca que me hacen estallar en una noche más de sexo y amor? Eres mi mayor debilidad y mi golpe bajo, esa es la única verdad.

Nuestra relación resultó ser como un reloj condicionado por sus pilas desgastadas, en donde la manecilla de los segundos avanza y vuelve rápidamente hacia atrás; damos un paso hacia delante y en mucho menos tiempo retrocedemos. Nos hemos estancado, me he estancado... ahora ya sin ti.

"Y a las 9:24 se dejaron de querer. #microcuento"- Laura Ruíz

¿Aún no me has encontrado?¿aún no sabes quién soy?