miércoles, 29 de mayo de 2013

Se me ha caído aquella brocha que maquillaba mis problemas.
Ahora ella está tan indefensa que prefiere hablar en tercera persona.
Soñaba cuando dormía, y despierta no sabía dónde estaba. Sus cicatrices son de guerras interiores.... y tras su piel, muestra esa realidad que ni ella misma podía controlar: tanta locura,  tanto insomnio, desamores, obsesiones, lágrimas, cigarrillos y café, ansiolíticos y antidepresivos. El Sol empezaba a quemar y ella seguía teniendo frío, quería dejar de pensar, quería dejar de existir. Llámala cobarde y egoísta si quieres, si te atreves. Tú eras su razón, pero los dos estábais equivocados.

domingo, 19 de mayo de 2013

Re: "Mi pasado: Infancia y adolescencia."

Soy consciente de la mala redacción de este texto, pero al haber sido literalmente copiado de diariodedosenfermos.blogspot.com, de cuando solía merodear más por ahí que por aquí, me pareció mal modificarlo, ya que está expresamente dedicado a esa persona que quiso saber tanto sobre mi infancia y todo aquello que a día de hoy aún me caracteriza.

A ti, gracias por todos estos años de compañía. Y, lo siento por todo.


"Cada una de mis etapas educativas, sean obligatorias o no, fue en un lugar distinto, y pese a que tiene mucho que ver porque no me permitió una integración basada en el tiempo que estuviera en contacto con esas personas, prefiero hablar de mi infancia según la edad que tenía en ese momento, y en cómo giraba mi entorno en el ámbito familiar, escolar, y demás.

Comencemos resaltando un pequeño detalle que mi familia me comentó cuando era bastante pequeña. En la guardería no quisieron mantenerme ya que era una niña que siempre permanecía en la esquina llorando, y eso les causaba muchos conflictos...

Desde los 5 a los 12 años, durante preescolar y primaria, casi siempre estaba sola, me juntaba con algunos compañeros, pero siempre quedaba apartada, ya que era la única que no hablaba, y cuando lo hacía me sentía realmente mal... me angustiaba mucho hablar con la gente; que supieran lo que pensara, ser distinta a ellos era una preocupación evidente, pero inevitable.
Recordaba caminar de un lado a otro para que nunca me vieran sola, imaginaba tener amigos, me dedicaba a hablar mentalmente, a sentarme a observarles... y cuando me preguntaban, siempre decía estar esperando a alguien.
Durante un tiempo estuve juntándome con personas que yo consideraba "amigos", pero eran mucho menos que eso, eran personas con las que me juntaba por aparentar lo que no era... Me desquiciaban, en mi interior existía una lucha interna con ellos y un rencor procedente de alguna parte, quizás envida porque ellos eran mejores que yo... inmersos en una felicidad propia de la edad y tan lejos de mi alcance.

Salía con mi hermana y sus amigos, con los que me llevo 11 años de diferencia; esto terminó a los 8, cuando ella se mudó a Madrid para comenzar sus estudios universitarios, y desde entonces mi vida "social" y familiar dio un vuelco. Mis padres trabajaban y yo no tenía ningún tipo de referencia que comprendiera la "cultura occidental". Personas como mis padres a quienes lo único que le han importado ha sido cubrir mis carencias no afectivas con dinero, y las afectivas simplemente no existían... Sin ese refuerzo, me hice en mi opinión una persona emocionalmente débil, y dependiente de otros en un futuro no muy lejano. No podía contar con nadie, nunca hablaba de mí y de mis sentimientos, de todos los complejos que tenía, del por que lloraba, de las veces que me retorcía de dolor en la cama... en silencio, sin comprender nada de lo que me pasaba... Durante las tardes después del colegio, los fines de semana y las vacaciones en que mi hermana no volvía, permanecía aislada del mundo... así de fácil.
Extrañaba lo que nunca tuve: un abrazo, un "qué te pasa"... Aprendí muchas cosas sola, y éso me hizo más madura que el resto... Creí haber aprendido que la clave de la popularidad de las personas estaba relacionada con su estupidez, a que ser más inteligente, no te hacía "mejor", a que importan más las apariencias y el físico que otra cosa... (Ahora mismo, no discutiría sobre ello... ya tengo mucho visto.)

Y hasta los 14 no valoré lo que era una amistad, no logré tener confianza en alguien. Me juntaba con personas distintas y más adaptadas a mí, una de ellas sabía en el fondo que era tan hipócrita como yo, pero no me importaba... manejábamos un lenguaje de sinceridad muy distinto al resto... y yo había cambiado mis prioridades, lo único que me importaba era ser "físicamente correcta", sin importar las consecuencias.

A los 15 empecé a conocer gente fuera del instituto. Empecé a descubrir otro mundo... Hablemos de sexo. Cuando le ofreces sexo a alguien la primera noche, sin llegar a conocerte, no querrá mucho más de ti... ya le has dado todo lo que el quería... por eso muchas veces después de follar, entristezco, porque en algún momento de mi vida he sido utilizada para complacer a las personas que me rodeaban, simplemente por un poco de atención.

Cuando vine a Madrid me llego otro golpe de madurez a la fuerza, y un sentimiento de rechazo por parte de mis padres: "Nosotros no sabemos educarte, que te eduquen tus hermanos"... Por primera vez me volví a trasladar a esos años en donde me aislaba del mundo llorando día y noche sin querer saber nada de nadie, y en donde terminaría manteniendo falsas relaciones... extrañando tiempos mejores.

Hoy día, he aprendido muchas cosas... y la Liliana que conoces, es lo que ves.



P.D.: Yo si fuera tú, me hubiera aburrido lo más grande... (equis dé)"

¿Aún no me has encontrado?¿aún no sabes quién soy?