sábado, 19 de mayo de 2012

Reinventando grietas.


Delante había una mentira compresible y detrás una mentira incomprensible

"Este cuadro se me estropeó. Me cayó una mancha de pintura roja. Al principio estaba disgustada, pero luego aquella mancha empezó a gustarme, porque parecía una grieta. Era como si la obra en construcción no fuese una obra de verdad, sino un decorado teatral cuarteado, sobre el cual la fábrica en construcción no estaba más que dibujada. Empecé a jugar con la grieta, a ampliarla, a inventar lo que se podría ver a través de ella. [...]  Delante había siempre un mundo realista perfecto y detrás, como tras la tela rasgada de un decorado se veía otra cosa, misteriosa o abstracta."

 La insoportable levedad del ser, KUNDERA.

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